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En Puerto Rico, se reconoce como un deber ético que las abogadas y los abogados brinden asistencia legal gratis y sin esperar remuneración cuando se trate de personas que, por su condición económica, no pueden pagar por representación legal.
De hecho, la Regla 6.1 de las Reglas de Conducta Profesional reconoce la responsabilidad profesional de la abogacía de ofrecer servicios legales a quienes no tienen la capacidad económica para costearlos. Específicamente, establece que al descargar esta responsabilidad, deberá:
(a) proveer un número razonable de horas de sus servicios profesionales gratuitamente o sin expectativa de pago a:
(1) personas de recursos económicos limitados; u (2) organizaciones caritativas, religiosas, cívicas, comunitarias, gubernamentales y educativas en asuntos orientados principalmente a atender las necesidades de personas de recursos económicos limitados; y
(b) proveer cualquier servicio adicional mediante:
(1) la prestación de servicios legales gratuitos o mediante el cobro de honorarios sustancialmente reducidos a personas, grupos u organizaciones que se proponen asegurar o proteger derechos civiles, libertades civiles o derechos públicos, o a organizaciones caritativas, religiosas, cívicas, comunitarias, gubernamentales y educativas en asuntos dirigidos a avanzar sus propósitos organizacionales, si el pago de honorarios regulares reducirían significativamente los recursos económicos de tal organización o serían inapropiados; (2) la prestación de servicios legales mediante el cobro de honorarios sustancialmente reducidos a personas de recursos económicos limitados; o (3) la participación en actividades dirigidas a mejorar el Derecho, el sistema de justicia o la profesión jurídica.
Además, una persona que ejerce la abogacía debería, en lo posible, contribuir voluntariamente al sostenimiento económico de las organizaciones que proveen asistencia legal a personas de recursos económicos limitados.
No obstante, quizás te preguntarás cuáles son los beneficios del servicio probono en la carrera profesional. Según el artículo Pro bono work through legal aid builds meaningful careers, publicado en Florida Bar News, el trabajo pro bono no solo beneficia a personas que necesitan representación legal, sino que también puede influir en el desarrollo y la dirección de la carrera de quien lo practica. Además, menciona que la experiencia abre oportunidades profesionales, fortalece destrezas y puede acelerar trayectorias que quizá no se habrían alcanzado dentro de la práctica tradicional.
¿Cuáles son los beneficios que se detallan en el artículo? Aquí te los compartimos.
Los autores manifiestan que la representación pro bono en asistencia legal es una forma de adquirir nuevas perspectivas, aprender sobre procesos distintos y crear relaciones profesionales. A través de los voluntariados, puedes asesorar en asuntos dentro de tu propia área de práctica o incursionar en un nuevo campo del derecho. Por lo tanto, reconocen que es una oportunidad para ser un mejor profesional.
Ante la crisis de confianza que atraviesa la profesión jurídica que mencionan, este servicio puede ayudar a reducir la distancia entre la ciudadanía y el sistema judicial al fomentar la credibilidad y el acceso a la justicia. Además, al promover el profesionalismo y la capacitación, el trabajo en asistencia legal ofrece a la abogacía una oportunidad concreta de elevar sus estándares y liderar con el ejemplo.
El servicio pro bono puede ser una oportunidad para atraer nuevos clientes. Un buen servicio puede generar buenas referencias y el mensaje de que un profesional del derecho hace un buen trabajo.
La mentoría en el trabajo pro bono puede ser una experiencia clave en el desarrollo profesional. Esta permite a las abogadas y los abogados adquirir destrezas prácticas y de liderazgo que no necesariamente enseñan como parte del currículo en la facultad de derecho. El pro bono facilita el aprendizaje entre pares y crea oportunidades de crecimiento y continuidad dentro de la profesión.
El servicio pro bono a través de la asistencia legal es una forma de reavivar el deseo de hacer el bien ayudando a las personas. «Como todos sabemos, los abogados a menudo nos vemos absorbidos por la rutina diaria de la práctica, y la profesión sufre por ello. El voluntariado en asistencia legal es una excelente forma de mantener la motivación, recordándonos el valor de nuestro trabajo al ayudar a quienes necesitan desesperadamente representación», destacan.
Asimismo, en el artículo establecen que el servicio pro bono beneficia a comunidades de escasos recursos y fortalece y moldea carreras jurídicas exitosas.