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La licenciada Jeihelis Hernández Muñoz jamás imaginó que encontraría su vocación en la profesión del derecho. Es la primera abogada en su familia y creció sin un referente que le guiara a la abogacía.
Cuando pequeña siempre se visualizó como pediatra, y no fue hasta que participó de un internado que reconoció que ese no debía ser su enfoque. Cuando cursó su bachillerato en Ciencias Políticas entendió que la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico debía ser su próximo paso.
"En bachillerato estuve en Pre-Law Society. Fue una asociación que me dio una guía para entrar a Derecho. Una vez entré a Derecho, desde el primer día supe que estaba donde tenía que estar. Desde el día uno disfrutaba de las clases y del ambiente. Me sentía bien. Fueron tres años que viví de forma distinta y disfruté el proceso", expresó la abogada en entrevista con Microjuris.
Más allá de no saber si quería ser abogada o no, a pesar de que en su familia no hay abogadas o abogados, su papá le inculcó el sentido de justicia y equidad. Si había algo que pensaba que era injusto, era vocal. "Yo iba reproduciendo esto en todos lados. Siempre cuestionando las cosas. Creo que de ahí nace esa aptitud y esa forma de vida", detalló.
Pese a que destacó que su elección de estudiar Derecho era lo que hacía más sentido en el momento, manifestó que no se arrepiente de haber elegido la carrera. Durante sus tres años de estudio en la Escuela de Derecho los disfrutó, aprendió y conoció a muchas personas. Tuvo un gran desempeño como estudiante y logró graduarse del primer centro docente del país. Una vez se graduó le tocó comenzar con el gran reto de estudiar para el examen de reválida para ser admitida al ejercicio de la abogacía.
"Siempre he sido disciplinada, organizada con el manejo del tiempo, y la reválida no era algo que me quitaba el sueño con anticipación. Me quitó el sueño durante los meses que estudié, pero no era algo que constantemente pensaba", aseguró Hernández Muñoz.
Fueron tres meses de estudio, y reconoció como una ventaja y un privilegio el poder solo dedicarse durante ese periodo a estudiar. Asimismo, el acompañamiento por parte de sus amigos y colegas fue fundamental para lograr su meta.
"Fue refrescante el poder llamar a mi amigo y decirle: ‘Mira, no entiendo nada de las servidumbres. No entiendo nada de hipotecario’. Y poder desahogarme y escuchar a otra persona que estaba pasando por lo mismo es algo gratificante. Eso fue clave para el éxito de la reválida", manifestó.
Sostenida por el apoyo de su familia y amistades, Hernández Muñoz logró sobrepasar lo que describió como uno de los procesos más difíciles y retantes en su vida. Sin embargo, el compromiso consigo misma y el miedo a fallarse le motivó a no rendirse y continuar aún cuando el cansancio, la desmotivación y la frustración se apoderaba.
Tomó repasos e invirtió largas horas de estudio, pero jamás imaginó que sería la nota más alta de la reválida. "En mi mente lo que quería era pasar la reválida y no pasar por este proceso más de una vez. Esto era lo que me mantenía enfocada ", afirmó.
Según Hernández Muñoz, una persona que se aproxime a tomar el examen de reválida de Derecho debe considerar los siguientes aspectos:
Además, recalcó la importancia de estar consciente de que se realizó todo lo que estaba al alcance para prepararse para el examen. "Repitete que estás preparada. Dediqué 10 horas de mi vida durante tres meses. Estar segura de eso", apuntó.
Justo en el primer día de reválida la abogada escuchó a su amigo decir: "Vas a ser la nota más alta, Jehielis". Se rió, y contestó: "Y tú la segunda". Se lo repitieron más de una vez. No era una expectativa ni pensaba que pasaría. Sin embargo, lo que en el primer día del examen fue solo una broma, ahora es una realidad.
Estaba en las oficinas del DACO cuando le llegó la notificación más esperada. "Llegaron los resultados. Vi el aprobado, pero no había visto el desglose. Le di la noticia a mi familia de que había aprobado, pero todavía no había visto la puntuación porque no tenía mis contraseñas".
Cuando ya casi caía la noche, decidió ver el desglose para conocer cómo le había ido. "Estaba mirando la computadora y veo: 100, 100, 100. Estaba en negación. Llamo a mi amigo para contarle y él me dice: "Te lo dije". Yo contesto: ‘¿Me dijiste qué?’ Él contesta: "Te lo dije. Eres la nota más alta", recordó.
Hernández Muñoz no lo podía creer. Fue inesperado, pero una buena noticia. Poco a poco fue creyendo todos los días que había sido la nota más alta, y reafirmando que eligió el mejor camino: la carrera en Derecho.