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Por el Lcdo. Silvino Edward Díaz
Abogado de entretenimiento, y fundador de la firma Starving Artists (SED Law, PLLC), con servicios en Miami, FL, Puerto Rico, y nacional para asuntos selectos.
La inteligencia artificial está causando una transformación fundamental en cómo la ley protege la creatividad, la identidad y la propiedad. En el mundo del entretenimiento y más allá, no solo están en juego las obras, sino también las personas, las marcas y otros intereses jurídicos. Esto ha generado una nueva ola de retos legales que convergen, entre ellos, el uso de la imagen, la semejanza y la voz de una persona en contenido generado por inteligencia artificial.
En esta nota se discuten estos asuntos, algunos casos importantes y la dirección hacia la cual se encamina la ley.
La inteligencia artificial permite la creación de réplicas digitales altamente realistas, como rostros y voces, sin consentimiento, lo que plantea interrogantes que la legislación actual sobre derechos de autor no necesariamente atiende de forma adecuada. El Copyright Act de 1976, así como leyes relacionadas como VARA y la DMCA, protege obras artísticas y literarias, tales como canciones, guiones, grabaciones y películas. Sin embargo, no protege la voz, el rostro, el estilo ni la personalidad de una persona.
Estos derechos se rigen por doctrinas completamente distintas, entre ellas el derecho a la propia imagen, el derecho a la privacidad, la competencia desleal y la publicidad engañosa. Por ejemplo, un solo deepfake generado por inteligencia artificial podría dar lugar simultáneamente a reclamaciones por apropiación indebida de la imagen, publicidad engañosa, fraude y daños morales.
Para artistas, talentos y creadores, los riesgos reales incluyen la clonación de voz no autorizada, la resurrección digital de personas fallecidas y la reutilización perpetua de la imagen. Otro tema importante es el consentimiento, especialmente en contratos laborales o de entretenimiento. La mayoría de los contratos incluyen cláusulas sobre nombre, imagen y semejanza, pero no especifican todavía, en muchos casos, el uso de réplicas generadas por inteligencia artificial. Esto puede abrir la puerta a usos no autorizados, incluyendo escenarios de imágenes explícitas o la explotación comercial de una réplica digital mediante plataformas de suscripción.
Uno de los ejemplos más comentados es un video creado con la plataforma de inteligencia artificial Seedance, en el que se muestra una pelea hiperrealista entre los actores Brad Pitt y Tom Cruise. La herramienta permite crear imágenes a partir de texto sin necesidad de un proceso tradicional de producción. El resultado aparentaba ser una escena de calidad cinematográfica, sin participación de efectos visuales tradicionales, actores, filmación ni licencias.
El asunto legal principal no parece ser una infracción tradicional de derechos de autor, en la medida en que no necesariamente se copia una obra protegida específica, sino la explotación de la identidad y la semejanza de los actores. El video provocó una fuerte reacción de grupos de la industria, incluida la Motion Picture Association. Sindicatos como SAG-AFTRA también condenaron la tecnología por entender que menoscaba los derechos económicos y profesionales de los artistas. El caso se ha considerado un momento decisivo en el que la industria percibió con mayor claridad el reto real que la inteligencia artificial presenta para su futuro.
En abril de 2023, un creador anónimo conocido como "Ghostwriter" lanzó "Heart on My Sleeve", una canción generada por inteligencia artificial que imitaba a Drake y The Weeknd. La pista utilizaba voces sintéticas diseñadas para sonar como las de esos artistas, aunque no se confirmó el uso de sus voces reales.
La canción se viralizó rápidamente en TikTok, YouTube y otras plataformas de streaming, acumulando millones de visualizaciones e incluso siendo presentada para consideración en los premios Grammy. Su notoriedad demostró cómo la inteligencia artificial puede replicar la identidad y la voz de un artista de manera comercialmente viable.
Universal Music Group respondió solicitando el retiro del tema de las principales plataformas y condenó públicamente la clonación de voz. A pesar del impacto del caso, al momento del texto no se había presentado una demanda. Jurídicamente, el incidente revela una zona gris, ya que no implica de forma clara una infracción de derechos de autor, sino posibles reclamaciones por apropiación indebida de voz, indicadores de origen, falso endoso y competencia desleal, entre otras.
A nivel federal, Estados Unidos todavía no cuenta con una ley nacional uniforme que reconozca un derecho equivalente de propiedad sobre la voz, el rostro, la imagen o la réplica digital de una persona.
En 2024 y 2025, la Oficina de Copyright publicó un informe de tres partes titulado Copyright and Artificial Intelligence. Ese informe examina las réplicas digitales, la protección de derechos de autor y cuestiones relacionadas con el entrenamiento de modelos. La primera parte aborda las réplicas digitales de personas reales generadas por inteligencia artificial, incluida la voz, la imagen y la interpretación.
El informe concluye que la legislación vigente sobre derechos de autor no resulta adecuada para proteger la identidad, ya que esta no constituye una obra protegida bajo ese régimen. También analiza leyes estatales sobre publicidad, competencia desleal y otras doctrinas, pero las considera fragmentadas e inconsistentes. Por ello, la Oficina recomienda que el Congreso considere crear un derecho federal de protección de réplicas digitales para proveer uniformidad nacional.
El TAKE IT DOWN Act es la primera ley federal que atiende directamente los deepfakes. Fue firmada el 19 de mayo de 2025 y se enfoca en imágenes explícitas no consensuales. La ley convierte en delito federal la publicación, o la amenaza de publicación, de imágenes íntimas sin consentimiento. Además, requiere que las plataformas digitales eliminen dicho contenido en un plazo aproximado de 48 horas luego de la denuncia de la víctima.
El Elvis Act de Tennessee es una de las leyes estatales más destacadas en esta materia, ya que actualizó el régimen de derechos personales de ese estado para proteger expresamente la voz, además de la imagen y la semejanza. La ley entró en vigor el 1 de julio de 2024 y fue diseñada específicamente teniendo en cuenta el impacto de la inteligencia artificial sobre músicos, artistas y la industria musical. Su relevancia radica en que amplía el concepto de imagen para incluir la voz, atendiendo así la clonación vocal, las voces generadas por inteligencia artificial y la narración sintética.
El NO FAKES Act es un proyecto de ley federal presentado en 2025 mediante un esfuerzo bipartidista y con respaldo de grupos de la industria como SAG-AFTRA y la Recording Academy. Su objetivo es atender el uso no autorizado de la voz y la imagen de una persona a través de réplicas digitales generadas por inteligencia artificial. Al momento del texto, todavía no se había convertido en ley. De aprobarse, crearía una protección federal sobre la propia imagen que permitiría a las personas controlar y hacer valer sus derechos sobre su identidad digital.