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Enmiendas a las instrucciones al jurado reciben elogios y propuestas de mejora

15 de octubre de 2026
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Por Daniel Rivera Vargas

Las recientes enmiendas al libro de instrucciones al jurado, aprobadas por el Tribunal Supremo de Puerto Rico, fueron objeto de elogios desde la academia, aunque también hubo observaciones y propuestas para el futuro.

La nueva versión de las instrucciones al jurado, de más de 600 páginas, fue incluida en la resolución 2026 TSPR 97, con fecha del 9 de septiembre, que a su vez consta de 15 páginas y que explica parte de los cambios.

"Este documento incorpora un lenguaje claro para facilitar la comprensión de las instrucciones por quienes integran el jurado", aseguró el Tribunal Supremo en su resolución.

Las enmiendas son el producto de cuatro años de trabajo de un comité permanente del Tribunal Supremo para revisar las instrucciones aprobadas en el 2022, y es evidente el esfuerzo realizado por los miembros de ese grupo, dijo la exjueza Susana Serrano Mondesí, también profesora de la clínica de penal de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico.

"Hubo una gran mejoría", dijo la profesora entre la versión del 2022 y la del 2026.

Al hablar de las enmiendas, la jueza las dividió en dos: los que ella llama cambios obligados y los cambios en conceptos.

Los "obligados" se refieren a que integran las leyes aprobadas desde 2022 al presente, así como decisiones del Tribunal Supremo en ese periodo sobre estos temas. Esto incluye el tema del feminicidio, leyes especiales, modalidades de maltrato como la estrangulación y cambios en la Ley de Armas, entre otras, según dijo.

Los cambios "en conceptos" son para la jueza "de gran envergadura" porque logran simplificar las instrucciones de manera que esos jurados, que son personas que no tienen conocimiento del derecho, puedan entender conceptos complicados como presunción de inocencia, duda razonable y derecho a la no autoincriminación.

Estos cambios se recogen en instrucciones como la 1.8 y 3.42, y se eliminan conceptos como "esa duda que no te deja dormir", dijo.

Otro cambio importante es la 26.3, que incorpora una disposición federal que pretende eliminar la presión de un juez hacia un jurado que no ha podido obtener un veredicto unánime. Indicó que esto se conoce, por un caso federal, como el "Allen charge" y busca impedir que algunos jueces traten de obligar a ese jurado "tranca’o" a llegar a una unanimidad.

"Eso estaba pasando", sostuvo.

Ahora, con el "Allen charge", según dijo, el juez "le tiene que decir que la persona que tiene objeción no tiene que claudicar. Lo que llaman convicciones honestas, pero que debe tener mente abierta y participar de la deliberación, pero no está obligado (a cambiar de opinión), si tiene una convicción honesta", añadió.

También se añadieron instrucciones que tienen que ver con cobertura mediática, por ejemplo, a decirle al juez que, si el caso es uno que se está transmitiendo por televisión, que sepan que sus caras no están saliendo en la transmisión, y exhortación a no mirar las redes sociales durante su trabajo de jurados.

Además, el libro tiene una serie de comentarios, citando jurisprudencia, que son muy útiles para que los componentes de ese proceso judicial entiendan la razón de ser de esa instrucción, afirmó la catedrática adjunta.

Cuando se le preguntó por áreas para mejorar, dijo que ella no está de acuerdo con el lenguaje de la instrucción relacionado al asesinato estatutario, y con que se insista en proveer instrucciones sobre delitos menores incluidos en un caso porque en la práctica el alto foro ha resuelto en contra de este tipo de instrucciones cuando llegan casos ante su consideración sobre este asunto.

De otra parte, la profesora entiende que sería beneficioso que en futuros trabajos de este asunto se realicen grupos focales con jurados, para conocer su impresión sobre las instrucciones. Dijo que en Estados Unidos se practica mucho que los jurados hablen luego de un caso, pero aquí eso no ocurre, y que este mecanismo ayudaría a entender mejor qué representan para ellos las instrucciones porque se sabe poco de cómo piensan los jurados sobre las mismas.

"Yo estuve 12 años presidiendo sala criminal y nunca venían con dudas sobre instrucciones de jurado... esa fue mi experiencia", aseveró.

La profesora explicó también que, aunque las instrucciones al jurado son descritas por el Tribunal Supremo como "de carácter persuasivo", esto responde a que no se pueden anticipar todos los escenarios y que ella percibe que cuando el alto foro evalúa controversias relacionadas a cambios en las reglas, usualmente afirma que las instrucciones tienen "presunción de corrección".

"Le están diciendo al juez: ‘Ojo, no seas creativo con las instrucciones’", sostuvo.

La profesora explicó que el libro aprobado en 2022 y enmendado en 2026 es un enorme avance, tomando en cuenta que para 1976 el libro con las instrucciones se mantenía en control de los jueces y solo lo sacaban al momento de impartir las instrucciones en un caso penal.

"Era algo casi confidencial", señaló.

Ahora, dijo la exjueza, están disponibles en Internet y hay un comité permanente evaluándolo, compuesto de profesores, fiscales, exfiscales, exjueces, jueces y abogados. Otros comités, explicó, funcionan de forma más esporádica, mientras que este de penal se reúne con regularidad.

Serrano Mondesí aclaró que ella no es miembro del comité permanente, pero ha preparado cursos sobre el tema y discutió el libro con integrantes del grupo.

"El trabajo ha sido de primer orden", dijo la jurista.

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