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Uno de los jueces del Tribunal de Apelaciones para el Primer Circuito en Boston, Bruce M. Selya, falleció la noche del sábado. Tenía 90 años.
Natural de Rhode Island, el juez Selya estuvo en el Tribunal de Apelaciones por 38 años, donde destacó en sus décadas de servicio como un apasionado del derecho, según lo describió el juez puertorriqueño de ese foro, Gustavo Gelpí.
«Tuve el privilegio de comparecer como abogado ante el juez Selya y más tarde sentarme a su lado. Era un jurista brillante, un modelo a seguir y un amigo amable. Su pasión por la ley y el uso del lenguaje eran más que inspiradores. Fue un estimado colega de la judicatura de la judicatura federal y estatal en Puerto Rico. Las décadas de servicio del Juez Selya dejaron un legado notable de jurisprudencia e interpretación del derecho local que continuará definiendo la práctica federal en Puerto Rico», dijo Gelpí.
Egresado de la Universidad de Harvard en 1955, Selya fue exoficial jurídico y luego abogado en la práctica privada por casi 20 años, hasta que recibió su primera designación a la judicatura federal como juez de distrito de su natal Rhode Island en 1982, por el presidente Ronald Reagan, quien en 1986 lo asciende a juez del Primer Circuito
Al igual que Gelpí, otros jueces del apelativo se expresaron en un comunicado de prensa con pesar por el fallecimiento del magistrado, que además de laborar en la judicatura estuvo activo en su comunidad como profesor y miembro de varias juntas de directores de diversas organizaciones.
«El legado de Bruce Selya perdurará en sus opiniones, muy citadas, que han dado forma a la ley de nuestro circuito en casi todos los campos. Pero también perdurará en el alto nivel que estableció para los jueces de apelación de todo el país. Su devoción por el trabajo era incomparable, y su amor por él, una inspiración. Su capacidad para inculcar ese amor a los muchos nuevos miembros del tribunal que vinieron después de él fue un gran regalo no sólo para mí, sino para muchos de mis colegas. Era una mente brillante, pero también un espíritu generoso, y nuestro tribunal -al igual que el Estado y el país que amaba- se vio enormemente enriquecido por su notable servicio en él».
«El país ha perdido a un gran hombre con la muerte del juez Bruce Selya, al igual que este tribunal. Bruce era sabio, tenía una perspicacia fuera de lo común y era un verdadero erudito tanto en derecho como en las lecciones extraídas de las experiencias. Su gran inteligencia, su asombrosa memoria y su capacidad para ver lo que era importante le hicieron extraordinario mucho antes de convertirse en juez. Su influencia y sus logros fueron notables como líder en su querido Rhode Island. Pensaba profundamente y sus influyentes opiniones, destinadas a estructurar la ley, son muy admiradas. Escribía con distinción, con una prosa que reflejaba la riqueza de la lengua inglesa. Era mi amigo y lamento su fallecimiento», expresó la jueza Sandra L. Lynch.
También emitieron declaraciones el resto de los jueces de Boston.
Al juez Selya, quien ya se encontraba en posición de juez retirado pero se mantenía adjudicando laborando desde ese rol, le sobreviven su esposa Cindy, dos hijas y seis nietos. El juez Selya fue miembro del Tribunal de Apelaciones durante más de 38 años.