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Leí 33 libros, ¡y así lo logré!

31 de enero de 2026
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Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del(a) autor(a) y no reflejan las opiniones y creencias de Microjuris o sus afiliados.

Por Lcda. Diányelis Torres Torres

Como cada inicio de año, nos dibujamos metas a realizar. Una óptica esperanzadora provocada por la emoción de los nuevos comienzos. Cada enero trae consigo olor a oportunidad, así que la primera semana del año nos sentamos con café en mano, abrimos la aplicación o buscamos la libreta y desbordamos metas que, con mucha probabilidad, no realizaremos.

Una meta que es cíclica y obstinada en mis notas es: «Quiero leer más». Para ser exacta, en mis Metas 2025 esbocé «quiero leer mínimo cuatro libros en este año», la misma meta que venía arrastrando desde mis Metas 2022 y que nunca había completado. Pero en el 2025 sí la realicé y superé la cantidad de libros leídos exponencialmente. Leí 33 libros y, déjame decirte, concretar una meta anual provoca una satisfacción tan grande y arrolladora que me motivó a escribir estas palabras para expresarme.

A través de esta columna quiero mostrarte cuál fue el método que implementé para lograrlo, por si tú, al igual que yo, repites esta meta anualmente sin conseguir concretarla. Te pongo en perspectiva mis limitaciones de tiempo. Trabajo ocho horas diarias, entreno cuatro veces por semana y tengo una vida familiar y social muy activa, por lo cual mis espacios de lectura se limitan a los intervalos en los que estoy en el carro (porque, para estos efectos, el audiolibro sí es lectura) y al finalizar el día, antes de acostarme a dormir.

Primero, en el 2025 invertí en una Kindle.

Es un aparato electrónico cuyo uso se limita exclusivamente a la lectura. Y no, una tablet no hace lo mismo. La Kindle está diseñada para leer, por lo que no tienes distracciones: ninguna aplicación, red social, mensaje, llamada o correo electrónico que te interrumpa. No irrita la vista, es sumamente liviana y compacta, lo que provoca que sea accesible tenerla siempre a la mano, contrario a un libro físico. Y no, jamás se compara con la experiencia de ir a una librería o biblioteca, abrir un libro, oler sus páginas y sentirlas en los dedos; pero para mí, que vivo en un apartamento con limitación de espacio, tener un dispositivo tecnológico que albergue todos mis libros fue la decisión correcta. Hoy por hoy, estoy convencida de que la Kindle fue fundamental para aumentar la cantidad de mis lecturas.

Segundo, descargué una aplicación que me permite rastrear mis lecturas.

En ella busco los títulos que me interesan, leo reseñas y comentarios de otros lectores, entre otras bondades. La aplicación monitorea mi avance, por lo que, al finalizar cada día, registro el porcentaje o la página por la que voy. Por alguna razón, darme cuenta de que me monitoreo me motiva mucho a seguir leyendo; es una sensación de competencia conmigo misma, característica de nuestra humanidad. Hay un sinfín de aplicaciones de este tipo; yo utilizo StoryGraph, y mi parte favorita es que, al finalizar cada mes, realiza un análisis de tus lecturas: estilos, tiempo invertido, cantidad de páginas leídas, etcétera.

Tercero, utilicé mis redes sociales para unirme a grupos de lectura y seguir creadores de contenido literario.

Esto me ayudó a conocer diferentes estilos, recomendaciones puntuales, reseñas y a adentrarme en este mundo tan maravilloso del que tantas personas forman parte y del cual aprendo a diario. No tenía idea de que en Puerto Rico y en América Latina tantas personas crean este tipo de contenido, y ese descubrimiento me abrió la puerta a la curiosidad y al encuentro de nuevas pasiones.

Cuarto, organizo mis lecturas mensuales de esta manera: mientras guío, escucho un audiolibro.

La acción de montarme en el carro es automática para encender la aplicación y comenzar a escuchar. La manera más efectiva de crear un nuevo hábito es unirlo a una acción que realizas diariamente; por lo que, para mí, guiar ya implica escuchar un libro. Leo para aprender y para divertirme. En el carro, donde voy mentalizada a trabajar, me gusta escuchar libros de no ficción sobre temas que despiertan mi curiosidad; además, los escucho en inglés para practicar y perfeccionar el idioma. En la noche leo ficción desde mi Kindle. Esto me ayuda a relajarme y preparar la mente para el descanso. Prefiero leerlos en español para aumentar mi vocabulario. En la noche dedico mínimo media hora, y los fines de semana mientras tengo un "slow morning", me comprometo conmigo misma a leer entre una o dos horas diarias. Con esta organización mensual garantizo, como mínimo, la lectura de dos libros al mes.

Así que mi método se resume en lo siguiente: invertí en un dispositivo de lectura que me permite tener los libros al alcance, utilizo una aplicación para monitorear mis lecturas lo que me motiva a retarme, consumo contenido dirigido a lectores en redes sociales y organizo al menos dos lecturas mensuales: un audiolibro que escucho en el carro mientras manejo, un libro que leo cada noche y fin de semana desde mi Kindle. Y es así, que, sin darme cuenta, culminé 33 libros en el 2025.

Para el 2026, mi meta es aprender sobre una multiplicidad de temas; todo lo que despierte mi curiosidad, quiero aprenderlo. La manera en la que más disfruto hacerlo es leyendo, y estoy convencida de que, al poner en práctica este mismo método, cualquier persona puede lograr incrementar su lectura anual.

Las columnas deben enviarse a mad@corp.microjuris.com y deben ser de 600-800 palabras. 

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