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Nuevo estudio de la ABA revela altos niveles de agotamiento entre abogados

11 de septiembre de 2026
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Un nuevo estudio nacional divulgado por la American Bar Association (ABA) encontró niveles significativos de agotamiento profesional, síntomas de depresión, ansiedad y estrés, así como patrones de consumo riesgoso de alcohol entre abogados con licencia activa en Estados Unidos.

Casi la mitad de los abogados presenta niveles altos de agotamiento

La investigación, titulada When Demands Equal Distress: An Updated Understanding of Lawyer Mental Health and Well-being, analizó respuestas de una muestra aleatoria de aproximadamente 37,000 abogados con licencia activa provenientes de 28 jurisdicciones.

Según la ABA, se trata del estudio más amplio realizado hasta la fecha sobre salud mental y bienestar en la profesión jurídica. La muestra incluyó participantes de las cuatro regiones y las nueve divisiones geográficas establecidas por la Oficina del Censo de Estados Unidos. Los datos fueron ponderados para reflejar la composición demográfica de la profesión utilizando la Encuesta Nacional de Población de Abogados de la ABA de 2024.

Uno de los principales hallazgos está relacionado con el agotamiento profesional o burnout. Un 47.4% de los abogados evaluados obtuvo resultados correspondientes a niveles altos de agotamiento, mientras que un 15.6% alcanzó el umbral de agotamiento severo.

De acuerdo con la información publicada, esta constituye la primera estimación nacional sobre burnout entre abogados basada en una medida de autoinforme científicamente validada y diseñada para evaluar la fatiga y el agotamiento psicológico y físico relacionados con el trabajo.

Depresión, ansiedad y estrés afectan a cerca de una quinta parte

El estudio también identificó síntomas potencialmente significativos de depresión, ansiedad y estrés.

Un 21.7% de los participantes alcanzó niveles de moderados a extremadamente severos de síntomas de depresión. Para ansiedad, la proporción fue de 20.4%, mientras que un 18.9% presentó niveles equivalentes de estrés.

Los resultados mostraron diferencias entre grupos. Los abogados más jóvenes presentaron el mayor riesgo relacionado con la salud mental. Los hombres reflejaron mayor probabilidad de depresión, mientras que las mujeres reportaron tasas más elevadas de ansiedad y estrés.

Las personas que se identificaron con otro género o que prefirieron no especificarlo mostraron un riesgo mayor en las tres categorías: depresión, ansiedad y estrés. Según el estudio, las diferencias relacionadas con raza o etnicidad fueron mayormente no significativas una vez se consideraron otros factores.

Consumo riesgoso de alcohol continúa elevado

El consumo de alcohol figura entre los principales indicadores examinados.

Un 41.8% de los abogados obtuvo resultados positivos bajo los umbrales clínicos estándar utilizados para identificar consumo riesgoso de alcohol. Además, un 26.3% superó el umbral más alto que había sido utilizado en un estudio de 2016 para identificar consumo considerado "peligroso" o de mayor riesgo.

Aunque la prevalencia de ese consumo de mayor riesgo fue aproximadamente 10 puntos porcentuales inferior a la registrada en 2016, la ABA indicó que el nivel continúa siendo superior a los parámetros habituales entre adultos o pacientes de atención primaria.

El estudio identificó, además, una diferencia considerable entre los indicadores de riesgo y los diagnósticos reportados. Solo un 2.3% de los participantes informó tener actualmente un diagnóstico de trastorno por consumo de alcohol.

Por otro lado, un 20.5% señaló haber aumentado su consumo de alcohol u otras drogas debido al estrés asociado con la profesión jurídica.

Jornadas extensas y conflicto entre trabajo y vida personal

Las condiciones de trabajo también tuvieron una relación importante con los resultados.

Un 35.9% de los abogados informó niveles altos o muy altos de conflicto entre sus responsabilidades profesionales y su vida personal. El estudio encontró que trabajar 71 horas o más por semana estuvo asociado con un riesgo sustancialmente mayor de estrés y agotamiento en comparación con una jornada de 40 horas.

Entre los abogados ubicados en el 10% con mayores niveles de agotamiento, un nivel elevado de conflicto entre trabajo y familia añadió 15.5 puntos porcentuales al riesgo de estrés.

Las prácticas vinculadas con litigación mostraron aumentos consistentes en agotamiento y en síntomas moderados o superiores de depresión, ansiedad y estrés. Los resultados indican que los litigantes presentan una vulnerabilidad particular cuando también trabajan jornadas extremadamente extensas.

Asimismo, el estudio identificó diferencias según el entorno profesional. La práctica privada individual y los bufetes privados estuvieron asociados con una mayor prevalencia estimada de malestar psicológico y agotamiento. En contraste, los abogados que trabajan como asesores internos y aquellos en funciones judiciales o académicas mostraron una prevalencia estimada menor.

Más de una cuarta parte ha considerado abandonar la profesión

Los resultados también reflejan el impacto que estas condiciones pueden tener sobre la permanencia en la profesión jurídica.

Un 41.1% de los participantes expresó que el tiempo que llevaba ejerciendo la abogacía había sido perjudicial para su salud mental. Además, un 27% indicó haber considerado abandonar la profesión debido a problemas de salud mental, agotamiento o estrés.

Un 57% informó haber observado "ocasionalmente" o "regularmente" problemas de salud mental o consumo de sustancias entre colegas. A su vez, un 31% señaló que durante los 12 meses anteriores había encontrado a algún profesional del derecho cuyo bienestar le provocó preocupación sobre su aptitud para ejercer.

Solo un 39.1% consideró que sus patronos estaban haciendo lo suficiente para apoyar la salud mental y el bienestar de los abogados. La proporción disminuyó a 25.3% cuando se preguntó si la profesión jurídica en general estaba haciendo lo suficiente.

En contraste, un 81% de los participantes consideró importante que la profesión dedique mayores esfuerzos a reducir la incidencia de problemas de salud mental y uso de sustancias. De ese grupo, un 52.2% lo calificó como "muy importante" y un 29% como "importante".

El estudio fue realizado por Patrick R. Krill y Justin J. Anker, del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Facultad de Medicina de la Universidad de Minnesota, y fue publicado en la revista científica Journal of Affective Disorders.

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