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Opciones para donar o reutilizar libros viejos de Derecho

17 de marzo de 2026
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Por Daniel Rivera Vargas

Cuando falleció hace algunos años el profesor Pedro F. Silva Ruiz, un muy conocido tratadista puertorriqueño en temas de derecho civil, el bibliotecario Samuel Serrano Medina recibió una llamada telefónica de la familia del profesor con una petición particular: vengan a ver qué libros quieren porque los que ustedes no se lleven pueden ser tirados a la basura.

Serrano Medina fue a la casa del fallecido profesor de la Universidad de Puerto Rico, y ahí encontró miles de libros, muchos de los cuales eran muy valiosos por ser de temas de derecho internacional. Silva Ruiz dedicó parte de su cátedra al estudio de las normativas civilistas de otras jurisdicciones y compararlas con las de Puerto Rico. Serrano aprovechó esa oportunidad, hizo un escogido de libros y los llevó a su trabajo, donde ahora los textos son parte de la colección de la biblioteca de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico, que es descrita como la más grande de Puerto Rico y el Caribe en temas jurídicos.

Los libros, como quizá pasa con todas las posesiones en las sociedades, pueden pasar de muy estimados por sus dueños a convertirse en objetos de los que se decide salir, ya sea porque la persona ya no los quiere o porque ya no los necesita. Los abogados a veces tienen libros que pierden su valor porque la ley que recogen ha sido derogada. O sencillamente ya no tienen espacio en sus oficinas para textos que ya no necesitan en papel y que pueden leer en Internet, como muchas decisiones judiciales. No es raro que en redes sociales o incluso en correos electrónicos entre abogados circulen mensajes de que se regalan libros, por ejemplo, colecciones de Decisiones de Puerto Rico (DPR).

Aunque a veces esos libros viejos terminan en la basura, hay alternativas para muchos de ellos, según bibliotecarios entrevistados por Microjuris.

Una opción, similar a la de quienes ofrecen regalar sus textos a quien exprese interés, es donar esos libros, indicó Serrano Medina, actual director de la biblioteca de la Escuela de Derecho de la UPR. Según dijo, la institución —ubicada en un elegante edificio de varios pisos— recibe donaciones de libros, pero de forma selectiva. Le piden a los ciudadanos interesados en donar que les envíen primero una lista con los nombres de los libros y su año de publicación, para ver si los tienen. También se reciben fotos, esto para tener una impresión del estado del libro.

"Es para ver si el libro ya lo tenemos", dijo Serrano Medina.

Ir a las casas, como sucedió en el caso de Silva Ruiz, no es usual, pero ya conociendo la trayectoria académica del profesor hicieron la excepción de no pedir la lista de libros, sino auscultarlos directamente, explicó Serrano Medina.

Antes de las listas, a veces la gente llevaba a la biblioteca los libros directamente, esperando que los recibieran, y algunos de los textos que les llevaban estaban en mal estado, contó Serrano Medina. "Están sucios, hay polillas", afirmó.

Entre los textos que suelen no rechazar están los suplementos de leyes de Puerto Rico anotadas, detalló Serrano Medina.

Muchas otras bibliotecas tienen disposiciones similares, así que la recomendación de Serrano a abogados y personas que quieren disponer de libros es que contacten bibliotecas privadas o públicas, como las de escuelas o municipios, cotejen su disponibilidad de recibirlos y les hagan llegar la lista de libros que tienen para donar. El representante de la institución les dirá si pueden recibir —o no— esos libros.

Mientras, para Mariangeli Lugo Zayas, vicepresidenta de la Sociedad de Bibliotecarios de Puerto Rico, las bibliotecas tienen políticas de adquisiciones que pueden incluir tanto la compra de libros como el recibo de donaciones.

Pero en ocasiones donaciones bien intencionadas no se pueden recibir, como cuando se trata de una parte de una colección y no está la totalidad de los volúmenes, o por el deterioro del texto, dijo. "Hay muchas razones para descartar una donación, no solo que sea de los que necesita la colección, sino que se evalúa el estado de esos materiales impresos. Que no sea un libro que esté enfermo, que le haga daño a la colección, o libros que no se puedan leer", sostuvo Lugo Zayas.

Es importante que el abogado o el ciudadano les envíe esa lista de libros con fotos. Lugo Zayas dijo que si la biblioteca de la Escuela de Derecho de la "IUPI", donde trabaja, recibe una lista de textos para donar pero no puede recibirlos, los envían a otras bibliotecas jurídicas o de otra índole por si son de su interés. Esto es algo que hacen también con integrantes de la Sociedad de Bibliotecarios, que en la actualidad cuenta con 145 miembros, para ver si alguien muestra interés.

Personas interesadas en enviar sus listas de libros para donar a la sociedad pueden escribir a la siguiente dirección electrónica: sbpr1961@gmail.com o en redes sociales por Facebook.

La bibliotecaria dijo que ella recibe entre una o dos peticiones mensuales en Derecho de personas que desean regalar libros a esa biblioteca jurídica, y a veces son personas que llegan directamente a la biblioteca con la caja de libros. A estos se les informa que no pueden recibirlos de esa forma y se les orienta sobre el proceso.

"Hay personas que llegan con cinco cajas y les digo que no pueden captarlos ahora mismo. Mi deber principal es con la colección que ya tengo, y no puedo aceptar un libro que pueda estar enfermo", dijo.

Además de las bibliotecas, hay otras vías para que la gente done libros, como puede ser el programa Libros Libres, donde se colocan libros en ciertos lugares en los cascos urbanos para que personas interesadas se los lleven. Lamentó que no exista en la Isla, como en otras jurisdicciones, un mapa de dónde se ubican los libros libres por todo Puerto Rico.

Agregó que hay otro movimiento que es bien parecido: las Little Free Library, pero eso es para colecciones bien pequeñas.

Lugo Zayas añadió que un proyecto importante en el que trabaja la sociedad, en colaboración con el grupo Libraries Without Borders, es un Directorio de Bibliotecas en Puerto Rico. Este proyecto permitirá identificar las bibliotecas abiertas al público y disponibles para recibir visitantes. Esto podría ayudar a identificar mejor las bibliotecas por especialización y dirigir mejor los esfuerzos de recibo de donaciones, por ejemplo. El Directorio se presentará oficialmente el próximo junio.

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