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Propone repensar el derecho desde la ciencia y los Derechos de la Naturaleza

31 de marzo de 2026
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Por Valeria Alicea Guzmán

El jurista y académico Ramiro Ávila Santamaría, exjuez de la Corte Constitucional de Ecuador, compartió en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico (UPR) una reflexión sobre la relación entre el derecho, la ciencia y los Derechos de la Naturaleza.

Como parte de la conferencia organizada por la Clínica de Derecho Ambiental y el Pro Bono de Derecho Ambiental, Ávila Santamaría invitó a reflexionar sobre cómo la física clásica y la teoría del positivismo científico influyeron en la construcción del pensamiento jurídico moderno. El académico también concentró su discurso en cómo esta teoría está en crisis y compartió ejemplos teóricos de cómo los derechos de la naturaleza pueden ayudar a comprender y revalorizar la crisis climática.

«¿Qué tiene en común la ciencia natural con el derecho? Tiene en común el causalismo, es decir, dado una causa se produce un efecto. Las leyes de los humanos no son iguales a las leyes de la naturaleza porque las leyes de la naturaleza no requieren una autoridad para que se produzcan los efectos. En cambio, las leyes del derecho necesitan una autoridad competente que establezca las consecuencias», destacó Ávila Santamaría, quien identificó a Hans Kelsen como «el principal teórico que pasa la física clásica al derecho».

Asimismo, mencionó que otra de las poturas de Kelsen es la separación del derecho de las ciencias sociales. «Y él va a sostener que las ciencias sociales, al igual que las ciencias naturales, se basan en el principio de causalidad y no requieren tampoco de autoridad competente».

Uno de los problemas más graves para el filósofo, según Ávila Santamaría, fue separar la moral y la filosofía de la teoría del derecho. Por tanto, Kelsen destaca la palabra «validez».

«La norma moral es un sistema normativo, reconoce Kelsen, pero no es un sistema normativo que tenga que ser respetado por todos, salvo si es que es válido. Y la validez, en la teoría de Kelsen, va a ser la validez formal. Es decir, que tiene que haber una autoridad que esté predeterminada y tiene que cumplir los requisitos para que sea esa ley. […] Digo esto para demostrarles a ustedes que el positivismo jurídico tiene ese nombre gracias a la influencia de la física clásica. Es decir, hay una relación estrecha entre las ciencias naturales con el derecho», compartió.

Derecho, ciencia y crisis climática

Entre los ejemplos teóricos, destacó el derecho al cliclo vital, el ciclo del carbono y la termodinámica. Aseguró que, por ejemplo, las economías lineales y todo lo que implique mover la energía de un lugar a otro lugar donde no puede ser reciclada, representa alta ineficiencia.

«Entonces, si yo quiero saber el ciclo de vida, si yo miraría desde los derechos de la naturaleza el ciclo de carbono, yo podría decir que la economía capitalista es baja e ineficiente y […] podría demostrar que se ha vulnerado el ciclo del carbono y por tanto se vulneraron los derechos de la naturaleza», dijo.

Por otro lado, informó sobre cuál es la ventaja de los derechos de naturaleza en función de los otros paradigmas de derecho. Para Ávila Santamaría, se puede observar la integralidad y de forma ecosistémica todos los fenómenos que están alrededor de cualquier elemento.

«Yo podría, a través del sapo concho o del dinoflagelados o del Cabo Rojo y el Proyecto Esencia, desde la lógica de los derechos de la naturaleza que exigen una mirada sistémica, podría, desde un lado, mirar las comunidades, mirar los saberes que están alrededor de eso, mirar al derecho como un elemento más. Y determinar que todo ese Cabo Cojo, que todo esa bahía donde están los dinoflagelados, y que todos esos lugares donde están los sapos corchos, […] yo podría determinar no solamente la vulneración de derechos de esa bahía, de esa cadena montañosa o de ese bosque, sino de todo Puerto Rico, y hasta podría mirar todo desde el ecosistema tierra», manifestó.

Ávila Santamaría planteó que proteger los ecosistemas y las especies que los integran requiere imponer límites a la actividad humana. Estas limitaciones no se enfocan solo en beneficio del ambiente, sino también como una condición necesaria para la supervivencia de la propia especie humana.

«Los derechos de la naturaleza no son una concesión a la naturaleza, porque a la naturaleza le vale un pepino. Para la naturaleza, en tiempos geológicos, la existencia humana es nada. Somos nada en la historia del planeta Tierra y seremos. Nos vamos a extinguir posiblemente en 500 años y para el planeta tierra, que ha sobrevivido a cinco extinciones masivas en los últimos 500 millones de años, digamos, no va a ser un problema», apuntó.

El exjuez concluyó que los derechos de la naturaleza operan como una herramienta para revalorizar la naturaleza y establecer límites a la acción humana dentro del ecosistema del que depende su propia subsistencia.

La actividad celebrada el viernes, 13 de marzo, también contó con la participación del Lcdo. José A. Maldonado Andreu, profesor de la Clínica de Derecho Ambiental; Luis E. Rodríguez Rivera, catedrático de derecho ambiental; y Carolina Fernández Massas, portavoz del Pro Bono de Derecho Ambiental.

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