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¿Recibiste un «no aprobado»? ¿Y ahora qué?

20 de junio de 2026
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Las opiniones expresadas en este artículo son únicamente del(a) autor(a) y no reflejan las opiniones y creencias de Microjuris o sus afiliados.

Por la Profa. Zuleika Maldonado Delgado

Recibir una nota de no aprobado en la Reválida General de Derecho es una de las experiencias más difíciles que puede enfrentar un aspirante a la profesión jurídica. Después de meses e incluso años de estudio, sacrificios y expectativas, es natural sentir frustración, tristeza o incertidumbre. Sin embargo, es importante recordar una verdad fundamental: un resultado no define tu inteligencia, tu capacidad ni tu valor como futuro abogado o abogada.

Lo primero que debes hacer es darte tiempo para procesar el resultado. Respira, analiza la situación con calma y evita tomar decisiones impulsivas. Una vez superado el impacto inicial, es momento de enfocarte en lo más importante: identificar qué ocurrió y diseñar un plan para corregirlo.

Paso 1: Identifica tus áreas de oportunidad

El primer paso para mejorar es reconocer las debilidades que pudieron afectar tu desempeño. Para ello, resulta fundamental solicitar las libretas de respuesta de las preguntas de ensayo. Si no sabemos exactamente dónde estamos fallando, será imposible trabajar esas deficiencias de manera efectiva.

Analiza cuidadosamente tus respuestas y compáralas con lo que la Junta Examinadora esperaba evaluar. Pregúntate: ¿omití figuras jurídicas importantes?, ¿identifiqué incorrectamente los problemas legales?, ¿tuve dificultades aplicando el derecho a los hechos?

De igual forma, examina el informe de puntuación que emite el sistema de Solicitud Electrónica de Admisión (SEA), para identificar cuáles materias reflejaron un desempeño más bajo y si la dificultad principal provino de las preguntas de ensayo, de selección múltiple o de ambas.

Paso 2: Evalúa los materiales de estudio

No todo material funciona igual para todas las personas. Si vas a repetir la reválida, es importante analizar qué recursos te ayudaron y cuáles no produjeron los resultados esperados.

A estas alturas, la mayoría de los repetidores ya ha realizado repasos, leído resúmenes y estudiado múltiples compendios. Por ello, una de las recomendaciones más importantes es regresar a la ley sustantiva. Muchas veces el problema no es la falta de horas de estudio, sino una comprensión insuficiente de los conceptos fundamentales.

La meta no debe ser estudiar más, sino estudiar mejor.

Paso 3: Practica específicamente aquello que te cuesta

Una vez identificadas las áreas problemáticas, es momento de dedicarles atención particular.

Si las preguntas de selección múltiple fueron tu debilidad, practica ejercicios diariamente. Si una materia específica te resultó difícil, enfoca una parte significativa de tu tiempo en comprender sus conceptos y aplicaciones.

El objetivo es convertir las debilidades en fortalezas. No basta con reconocer el problema; hay que trabajarlo de manera consistente y estratégica.

Paso 4: Estudia reválidas anteriores

Una herramienta invaluable es el estudio de exámenes administrados en años anteriores. Se recomienda revisar, como mínimo, diez años de reválidas.

Las preguntas pueden variar, pero las figuras jurídicas y los conceptos evaluados suelen repetirse con frecuencia. Analizar estos exámenes permite identificar patrones y comprender qué conocimientos la Junta Examinadora considera esenciales para el ejercicio de la profesión.

Además, ayuda a desarrollar la habilidad de identificar rápidamente los asuntos jurídicos que están siendo evaluados y cómo aplicarlos a la hora de contestar.

Paso 5: Aprende a administrar el tiempo

La administración del tiempo puede marcar la diferencia entre una respuesta completa y una incompleta.

Durante el examen, divide el tiempo disponible entre la cantidad de preguntas y mantente atento al reloj. Evita dedicar demasiado tiempo a un solo asunto mientras descuidas otros.

También es recomendable reservar entre quince y veinte minutos al final para revisar las respuestas, verificar que no hayas omitido figuras jurídicas importantes y corregir posibles errores.

Paso 6: Atiende tu bienestar físico y emocional

El proceso de preparación para la reválida es exigente. Si padeces ansiedad, alguna condición de salud mental o una situación médica que pueda afectar tu desempeño, busca ayuda profesional y considera solicitar acomodo razonable si cumples con los requisitos establecidos.

Cuidar tu salud no es un lujo; es parte de tu estrategia de éxito.

Una reflexión final

Como repetidora, puedo decir que la diferencia entre un intento y otro muchas veces no está en la capacidad intelectual, sino en la honestidad con uno mismo. Tras recibir un resultado de no aprobado, me senté a identificar mis posibles fallas y trabajé específicamente sobre ellas. Ese análisis me permitió aumentar significativamente mi puntuación en mi segundo intento.

Durante el examen desarrollé una técnica sencilla: antes de redactar la respuesta, hacía un bosquejo rápido de las figuras jurídicas y los puntos que debía discutir. Luego desarrollaba la contestación completa. Esa estrategia me ayudó a mantener el control y evitar omisiones importantes.

Si hoy recibiste un no aprobado, recuerda que este resultado no determina tu futuro profesional. Lo que verdaderamente importa es lo que hagas a partir de este momento. Analiza, ajusta, practica y vuelve a intentarlo con una estrategia más fuerte que la anterior.

Muchos abogados exitosos fueron repetidores. La diferencia fue que no se rindieron.

Las columnas deben enviarse a mad@corp.microjuris.com y deben ser de 600-800 palabras. 

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