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Por el Lcdo. Silvino Edward Díaz
Los fiscales a veces consideran la expresión artística disponible públicamente como una fuente de posible evidencia. Los investigadores examinan cada vez más letras de canciones, vídeos musicales y publicaciones en redes sociales.
La justificación suele basarse en teorías de relevancia: que las letras pueden demostrar intención, conocimiento, motivación o afiliación. Sin embargo, la creciente dependencia de este tipo de evidencia también ha planteado serias dudas sobre la interpretación, los prejuicios y la línea divisoria entre narración y confesión.
Desde los años 90, los fiscales han introducido letras de rap en los casos contra Snoop Dogg, Tempo y 6ix9ine.
Uno de los ejemplos recientes más destacados es el caso criminal contra el rapero estadounidense Young Thug y sus presuntos asociados en el estado de Georgia. En ese caso, la fiscalía acusó a Thug y a más de dos docenas de personas de varios delitos graves, entre ellos crimen organizado, narcotráfico, delitos con armas de fuego e intento de asesinato. La acusación se basó, en parte, en las letras, los videos musicales y la actividad en redes sociales de Thug para sustentar las alegaciones de afiliación a gangas y participación en actividades delictivas. El caso atrajo la atención nacional no solo por su magnitud, sino también por la importancia que el contenido artístico tuvo en la narrativa de la fiscalía.
El juez que presidía el caso, Ural Glanville, dictaminó que las letras de rap podían admitirse como prueba en el juicio, siempre que estuvieran debidamente fundamentadas.
El juicio concluyó con una declaración de culpabilidad, cuando cambió su declaración en el caso RICO a culpable y sin objeción. Recibió una sentencia de 40 años, de los cuales 5 fueron conmutados por tiempo cumplido y 15 años de libertad condicional, además de una sentencia acumulada de 20 años.
En Puerto Rico, el artista CDobleta fue acusado a nivel federal por violación a la ley de armas y es persona de interés relacionada con el caso del asesinato del sargento Eliezer Ramos Vélez, ocurrido el 29 de marzo de 2023.
En este caso, el fiscal mostró un vídeo que CDobleta publicó en su cuenta de Instagram, presentó múltiples fotografías en las que se ve al acusado portando lo que parecían ser armas de fuego largas y también reprodujo un extracto de una canción en la que expresó que las autoridades lo estaban buscando.
El caso aún está en etapa de prejuicio. No hay condena ni veredicto final al momento. Nadie ha sido acusado formalmente por el asesinato del sargento.
La libertad artística, como forma de expresión, es un derecho garantizado por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. Sin embargo, es mucho más probable que el rap, más que cualquier otro género musical, se presente en un tribunal y se interprete literalmente. Ninguna otra forma de ficción, musical o de otro tipo, se utiliza de esta manera en los tribunales.
La presentación de líricas de rap suele ser interpretada por los jurados como un documental, en contraposición a la literatura y la ficción, que son más aceptadas en otros géneros musicales, como el heavy metal, el rock o la música country. La inmensa mayoría de los artistas en estos casos son hombres jóvenes negros y latinos.
Estas interpretaciones literales revelan un prejuicio inherente. Algunas personas están dispuestas a interpretar esas letras como una autobiografía porque coinciden con estereotipos comunes sobre la criminalidad inherente de los jóvenes negros e hispanos.
Varios estudios han demostrado que las líricas de rap pueden influir significativamente en la percepción del jurado. En un estudio realizado en California State University, se presentó a los participantes un caso hipotético de un joven negro de 18 años acusado de asesinato. A algunos participantes se les mostraron líricas de rap atribuidas al acusado, mientras que a otros no. Los resultados mostraron que quienes estuvieron expuestos a las líricas tenían una probabilidad significativamente mayor de creer que el acusado había cometido el crimen, incluso cuando las letras no guardaban relación directa con la conducta alegada. Esto sugiere que la mera presencia de rap puede influir en las conclusiones sobre la culpabilidad.
Otro estudio de la Winona State University, en Minnesota, reveló que cuando los participantes creían que la letra pertenecía a una canción de rap —o estaba asociada con un artista negro—, eran más propensos a interpretar el contenido como amenazante e indicativo de un peligro real. Por el contrario, las líricas idénticas atribuidas a otros géneros tenían menos probabilidades de provocar la misma reacción.
Además, la Facultad de Derecho de la Universidad de Georgia ha documentado al menos 500 casos penales en los que se admitieron líricas de rap como prueba en tribunales estadounidenses. En muchos de estos casos, las letras se utilizaron no como prueba directa de un acto específico, sino para sugerir intención, carácter o propensión.
A nivel federal, la admisibilidad de las líricas de rap —y de cualquier prueba potencialmente perjudicial— se rige principalmente por la Regla Federal de Evidencia 403 (FRE 403). Esta regla proporciona a los tribunales una función crucial de control. Incluso cuando la prueba es relevante, puede ser excluida si su valor probatorio se ve sustancialmente superado por el riesgo de perjuicio injusto, confusión de los hechos, inducción a error del jurado, demora indebida o presentación innecesaria de pruebas redundantes.
En el contexto de las líricas de rap, los tribunales que aplican la Regla Federal de Evidencia 403 suelen realizar un análisis de ponderación.
Primero, evalúan si las letras son realmente relevantes para las cuestiones del caso; por ejemplo, si se relacionan con el motivo, la intención o la identidad.
Segundo, evalúan si esa relevancia se ve contrarrestada por el riesgo de que las líricas influyan negativamente en el jurado o conduzcan a inferencias de carácter inapropiadas, como concluir que el acusado tiene propensión a la violencia.
Finalmente, los tribunales suelen considerar si existe un nexo fáctico o temporal suficiente entre las letras y el presunto delito. En otras palabras, si las letras están estrechamente relacionadas en el tiempo o en el contenido con la conducta en cuestión, en lugar de ser expresiones generalizadas o ficticias.
Dado que este análisis depende intrínsecamente de las circunstancias específicas de cada caso, la admisibilidad de las líricas de rap se determina caso por caso. Sin embargo, en la práctica, la Regla Federal de Evidencia 403 otorga una considerable discreción al juez. En consecuencia, los resultados pueden variar ampliamente.
En Florida, la admisibilidad de pruebas potencialmente perjudiciales, como las letras de rap, se rige por el Artículo 90.403 del Código de Evidencia de Florida, que se asemeja mucho a la Regla Federal de Evidencia 403. El estatuto dispone que las pruebas pertinentes son inadmisibles si su valor probatorio se ve sustancialmente superado por el riesgo de perjuicio injusto, confusión de cuestiones, inducción a error del jurado o presentación innecesaria de pruebas acumulativas.
En la práctica, los tribunales de Florida parten de la presunción de que las pruebas pertinentes son admisibles, pero conservan una amplia discreción para excluirlas cuando su impacto pudiera distorsionar el proceso de determinación de los hechos.
En Puerto Rico, este asunto está gobernado por la Regla 403 de Evidencia de Puerto Rico, que también refleja fielmente su contraparte federal, la Regla Federal de Evidencia 403. La regla establece que un tribunal puede excluir evidencia que de otro modo sería relevante si su valor probatorio se ve sustancialmente superado por el peligro de perjuicio injusto, confusión de los asuntos, inducción a error del jurado, demora indebida o la presentación innecesaria de pruebas acumulativas. Véase 32 LPRA Apéndice VI, R. 403.
El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha reafirmado este marco analítico en casos como Pueblo v. Santiago Irizarry, 198 D.P.R. 35 (2017), haciendo hincapié en que los tribunales de primera instancia deben sopesar cuidadosamente el valor probatorio frente al potencial de perjuicio injusto y otros daños. Como en la práctica federal, este análisis depende en gran medida de los hechos específicos y queda a discreción del juez de primera instancia.
En Nueva York, se ha presentado repetidamente el proyecto de ley conocido como "Rap Music on Trial". Este proyecto de ley no prohibiría categóricamente el uso de las letras de las canciones como prueba, pero sí elevaría significativamente los requisitos de admisibilidad.
En concreto, exigiría a los fiscales demostrar que la letra de la canción es literal y directamente relevante para el presunto delito, en lugar de figurativa, ficticia o artística. El proyecto de ley traslada la carga de la prueba a la fiscalía para justificar el uso de dicha evidencia.
A la fecha, en 2026, se han presentado varias versiones del proyecto de ley, pero aún no se han convertido en ley.
En California, en 2022, el estado aprobó la Decriminalizing Artistic Expression Act (AB 2799), que entró en vigor en 2023.
La ley modificó el Código de Evidencia de California para exigir que los tribunales celebren una vista previa al juicio, fuera de la presencia del jurado, antes de admitir como prueba expresiones creativas, incluidas las líricas de rap. En dicha vista, los fiscales deben demostrar no solo la relevancia, sino también que el valor probatorio de la expresión no se ve superado por el riesgo de un perjuicio injusto. Asimismo, se instruye a los tribunales a considerar factores como si la expresión es ficticia, si refleja elementos comunes del género y si guarda una conexión directa con el presunto delito.
En Maryland, la legislatura estatal aprobó la Protecting the Admissibility of Creative Expression (PACE) Act. Al igual que la propuesta en Nueva York, la Ley PACE busca imponer estándares más estrictos para que las obras artísticas puedan presentarse en procesos penales, aunque aún no ha sido promulgada.
A nivel federal, miembros del Congreso han intentado abordar el problema mediante la Restoring Artistic Protection Act (RAP, por sus siglas en inglés), presentada por primera vez en 2022 por los representantes Hank Johnson, de Georgia, y Jamaal Bowman, de Nueva York. El proyecto de ley enmendaría las Reglas Federales de Evidencia para establecer una presunción en contra de la admisibilidad de la expresión creativa de un artista cuando se utiliza para probar una conducta delictiva, a menos que se cumplan criterios específicos.
La propuesta ha recibido el apoyo de una amplia gama de artistas y representantes de la industria, entre ellos Drake, Megan Thee Stallion y John Legend, quienes firmaron una carta abierta abogando por la reforma.
A pesar de este apoyo, el proyecto de ley aún no ha sido aprobado.